SOBRE LOS CÓDIGOS Y LENGUAJES COMUNES.

Al hablar de la educación moderna volteamos a ver la forma en la cual integramos conocimientos y saberes en la comunidad escolar. Por supuesto, el tema más obvio y presente sería hablar del lenguaje inclusivo que poco a poco va ganando dividendos y confiurando posturas, sobre todo de carácter político. Pero no es este el perfil de inclusión al que me quiero referir en la siguiente entrada, sino a la inclusión e integración de los diversos saberes que, aunque de naturaleza distinta y con finalidades diversas, por ser productos humanos tienen alcances y limitantes en lo particular pero pueden generar fortaleza dentro de su integración. 
Así pues, uno de los problemas vinculados con la inclusión en la educación es la configuración de discursos que puedan integrar al complejo mundo disciplinar en que se ha dividido la academia. Como podemos sospechar hay una pléyade de dificultades que afrontar antes de poder configurar soluciones operativas. Por ejemplo, uno de los principales problemas es que, aún teniendo una sola lengua común en los salones, cosa que no ocurre pues podemos tener una amplia variedad cultural heteroconformada en donde exista un auténtico ambiente cosmopolita, aún así el significado de algunos conceptos puede variar de disciplina a disciplina, de asignatura a asignatura y de docente a docente. En ese tenor es importante eliminar de primera mano el sentimiento de displicencia y arrogancia que algunos docentes ponen en sus clases considerando que la disciplina en la que instruyen es "la única" válida. Por otro lado la currícula académica debe nivelarse. Se comprende que para efectos de aprobación de exámenes y certificaciones se le de más peso a algunas asignaturas, sin embargo es importante entender que todas las disciplinas del conocimiento, no sólo las científicas, son necesarias para el correcto desempeño educativo escolar dentro de una educación integral, holística y constructivista. Por otro lado, la construcción de caminos de comunicación igualitarios, universalistas e integradores, construidos desde la humildad del parcialismo permitirán a los alumnos la autoformación de criterios y, lo más importante, su propia construcción cosmológica. Cuando el docente invita a la observación de otros horizontes, además del suyo, está permitiendo que las simientes de la interculturalidad e interdisciplinariedad se siembren y, simultáneamente está enseñando, de ser humano a ser humano, que la actitud humilde es la más provechosa, pues es la que propone situacionalmente una sensación de equidad, respeto y democracia.
Una propuesta de camino hacia un discurso homologador y común es cuando apuntamos hacia la filosofía, no porque seamos profesionales de este conocimiento o debamos serlo, sino porque sabemos que los orígenes de cualquier conocimiento científico estriban en el pensamiento filosófico. Resulta claro que, aunque la metodología filosófica proponga pocas respuestas tajantes y más bien preguntas críticas, la profundidad de sus alcances y lo poderoso de sus discursos puede perfectamente reunir aquellos conocimientos, en apariencia disímiles y confrontados como lo pueden ser las artes y las ciencias duras. 
De tal modo la filosofía puede atender temas artísticos, humanísticos, o bien, por su acercamiento a la ontología, la gnoseología y a la ética, tener intervenciones sobre posturas científicas que de otro modo continuarían sin aproximarse debido a lo "particularizado" de su postura. Existe un plus dentro de esta aceptación de la filosofía como formadora de metalenguajes: Si desde edades tempranas la infancia se acostumbra al pensamiento crítico-filosófico, resultará entonces más preparada para un ejercicio intelectual anti-dogmático y autodidacta que podría dar sentido el necesario constructivismo en nuestras aulas. Desde esa perspectiva es importante considerar que quizá la filosofía es mucho más necesaria que "cinco horas de matemáticas a la semana". 
REFERENCIAS Bell, R., Orozco, I., y Lema, B. (2022). Interdisciplinariedad, aproximación conceptual y algunas implicaciones para la educación inclusiva. Uniandes Episteme Revista Digital de Ciencia, Tecnología e Innovación, 9(1), 101-116.

INTERDISCIPLINARIEDAD EN TIEMPOS DE LA POSTPANDEMIA

Frecuentemente, desde hace unas tres décadas a la fecha, el concepto de trabajo interdisciplinar ha estado cobrando fuerza en el argot cotidiano de los equipos de trabajo. Sucede que, como es de esperarse, problemas que son comunes a distintos especialistas deben ser abordados desde enfoques diversos para poder generar perspectivas heterogéneas y con ello "atacar a la solución idónea" de manera más eficiente. 
Por supuesto lo "interdisciplinar" no se reduce a observar un tema, problema o concepto desde la multiplicidad de enfoques diversos dados o por la mera diferencia de sujetos o por la distinción de profesiones en la coacción de un equipo de trabajo. Si eso significara interdisciplina entonces siempre hemos hecho "interdisciplina", ya que "tu rojo" es y siempre será distinto a "mi rojo", "mi café" o cualquier otra apreciación y/o percepción de la realidad. En ese sentido Interdisciplina es un concepto que va un poco más lejos, pues se refiere a cómo un mismo problema, concepto o tema puede ser abordado desde enfoques distintos, aún desde la mera concepción ontológica: ahí donde algunos científicos podrían dar enfoques cuantitativos sobre una parte muy específica del problema a tratar, otros profesionales de, por ejemplo, la geografía social, la historia o la sociología podrían contextualizar desde un enfoque cultural, e incluso los filósofos podrían apuntar a la raíz misma tanto de conceptos como de problemáticas, advirtiendo la correlación que existe entre actores y los razonamientos tanto de actores como de los especialistas mismos en la materia. 
De tal forma el trabajo interdisciplinar se sabe integrador y holístico, pues aprovecha la fortaleza individual de cada sujeto, en su campo de especialidad particular, y la conjuga para ser un saber colectivo que tiene trazas de democracia. Hay otras formas sutiles en donde la interdisciplina también puede ayudar a profundizar en el conocimiento humano, por ejemplo, cuando la metodología particular de una ciencia se aplica, con las reservas hechas, en otra rama del conocimiento que hasta ese momento, no aceptaba tales aproximaciones. Un ejemplo lo tendríamos cuando, por ejemplo, aplicamos metodologías particulares de estadística y probabilidad a áreas de conocimiento como las humanidades. Los resultados pueden ser muy interesantes y brindar campos fecundos de trabajo hermenéutico tras el cotejo por parte de los especialistas. En el campo de la didáctica es importante señalar la ventaja de la transversalidad en toda actividad interdisciplinar, pues sucede que ante una problemática común pueden darse diversas soluciones disciplinares que enriquezcan la visión del alumnado y les demuestre que en realidad, hoy por hoy, nuestro mundo opera a través de equipos de trabajo integrados.
Hoy por hoy, la interdisciplinariedad es una característica necesaria también en la educación, toda vez que, a raíz de la globalización de finales del siglo pasado, el advenimiento de las sociedades de la información y en últimas fechas la pandemia por el COVID-19, evidenciaron que el ser humano no puede, de ninguna manera, limitarse a lo local y a lo regional. El siglo XXI es un siglo en donde el individuo irá teniendo conexión con el medio planetario, ya sea a través de acciones inconscientes o dirigidas, o bien a través de su reverberancia negativa o positiva. Para abrir el panorama hacia una identificación planetaria, propositiva y que enriquezca tanto a lo micro-colectivo como a lo que atañe al género humano, no hay mejor camino que la interdisciplina, pues es su uso frecuente, desde las aulas escolares hasta organismos paraestatales, internacionales o con acción polivalente a diversos niveles, que las propuestas de solución antes superadas por los costes o por la imposibilidad de visión pueden hacerse camino a través de nuevas formas de adquisición del metaconocimiento. Incluso podría decirse que las Sociedades de Información no pueden ser sin la interdisciplina y el diálogo abierto.
Sin embargo también sería bueno señalar que aún falta mucho trabajo por hacer para generar una adecuación amable en la conformación de estrategias y planes de estudio que sean armónicos con el pensamiento interdisciplinar. Desafortunadamente en nuestro país aún persiste la hegemonía de las estructuras cuadradas de pensamiento donde se promueve lo unilateral frente a lo polivalente y a lo polisémico. Atender estas problemáticas equivaldría a situar a la interdisciplinariedad en un escaparate especial, en donde el diálogo constructivo sea el fin último a perseguir y, por lo tanto, propiciaría la comunicación continua a través de nuevas formas de metalenguaje y de entendimiento. Sería, dicho de otra manera, entender que la interdisciplinariedad puede convertirse en una filosofía especial con una ética muy particular que abone por el progreso del conocimiento a partir de las diferencias y de los contrastes, situaciones que son (así lo ha sido y lo seguirá siendo pues condición sine qua non) enteramente humanas. 
REFERENCIAS Bell, R., Orozco, I., y Lema, B. (2022). Interdisciplinariedad, aproximación conceptual y algunas implicaciones para la educación inclusiva. Uniandes Episteme Revista Digital de Ciencia, Tecnología e Innovación, 9(1), 101-116.

EL FUTURO DE LA DIDÁCTICA

"El arte que prepara para la vida", así era definida por los antiguos pensadores helénicos al concepto didáctica, el cual, etimológicamente hablando proviene de διδάσκειν (didáskein) que significa instruir en algo. Si bien muchos autores han ocupado indistintamente el término, de manera intercambiable, con "pedagogía", cuando hablamos estrictamente de la didáctica hacemos referencia a los procesos de enseñanza y aprendizaje y todo el cúmulo de conocimientos, analizados por las distintas ramas del conocimiento, que pueden eficientar a dichos procesos. Si bien para el siglo antepasado tenía una mera connotación vinculada con la instrucción hoy hemos dejado de lado dicha afirmación decimonónica: la Didáctica es una disciplina que profundiza también en los procesos de aprendizaje, en las formas eficientes en las que los alumnos pueden obtener mejor provecho de la relación con sus pares y con los docentes. 
Es comprensible que antaño la Didáctica solo volteara a ver el qué enseñar: los contenidos eran prevalecientes por encima de la dimensión humana, sin embargo, el comprender que lo humano jamás nos será suficientemente ajeno, porque, como ya se ha demostrado en repetidas ocasiones, jamás termina el hombre de construirse a sí mismo y de aprender, entonces permitamos a la Didáctica explorar en los "cómos": Cómo se enseña y, quizá más importante, cómo aprendemos. Con ello la Didáctica entra obviamente en el rubro de la filosofía. Ética y ontología soportan una forma más profunda y enriquecida de comprender a la didáctica y por lo mismo hoy es campo fecundo de interacción interdisciplinar. También sería conveniente señalar que en las últimas décadas del siglo pasado esa añeja antagonía entre "lo teórico" y "lo práctico" dejó de tener sentido frente a la necesidad humanista de comprender los procesos educativos, frente a la globalización, frente al cambio del milenio y frente a la conformación de las sociedades de la información. Para hace unas tres décadas la Didáctica era una disciplina que contenía en sí misma la obligación experiencial: no podía contener aquello que no se viviese, aquello que no tocara al humano desde lo sensible y lo empírico. Por supuesto, y tras una pandemia mundial mediante, debemos de revisitar esta postura. También tras los avances agigantados de la tecnología que nos propone la Inteligencia Artificial (AI). ¿Cómo podría existir una didáctica 100% humana en tanto que los dispositivos electrónicos y los sistemas de AI poco a poco van ganando terreno frente a aquello que se pensaba exclusivo (y excluyente) del hombre?
Por supuesto aún el ser humano tiene control de las indicaciones que demos a lo artificial, y en los entornos virtuales aún podemos jactarnos de que existen sesgos humanos que no nos hacen dudar de la veracidad de que la Didáctica aún es un acto por y para el hombre. Pero cuánto faltará para ese momento en que digamos que la Didáctica ya es un conjunto de procesos hibridados, en donde la AI determina a veces los "más conveniente" para el ser humano... Conjeturas al fin, por el momento.

REFERENCIAS Imbernón, F. (2022). ¿Qué es actualmente la didáctica? La didáctica como medio para la transformación educativa y Social. Revista Série-Estudos, Campo Grande, MS, 27(59), 9-16.

SOBRE LOS CÓDIGOS Y LENGUAJES COMUNES.

Al hablar de la educación moderna volteamos a ver la forma en la cual integramos conocimientos y saberes en la comunidad escolar. Por supues...