INTERDISCIPLINARIEDAD EN TIEMPOS DE LA POSTPANDEMIA

Frecuentemente, desde hace unas tres décadas a la fecha, el concepto de trabajo interdisciplinar ha estado cobrando fuerza en el argot cotidiano de los equipos de trabajo. Sucede que, como es de esperarse, problemas que son comunes a distintos especialistas deben ser abordados desde enfoques diversos para poder generar perspectivas heterogéneas y con ello "atacar a la solución idónea" de manera más eficiente. 
Por supuesto lo "interdisciplinar" no se reduce a observar un tema, problema o concepto desde la multiplicidad de enfoques diversos dados o por la mera diferencia de sujetos o por la distinción de profesiones en la coacción de un equipo de trabajo. Si eso significara interdisciplina entonces siempre hemos hecho "interdisciplina", ya que "tu rojo" es y siempre será distinto a "mi rojo", "mi café" o cualquier otra apreciación y/o percepción de la realidad. En ese sentido Interdisciplina es un concepto que va un poco más lejos, pues se refiere a cómo un mismo problema, concepto o tema puede ser abordado desde enfoques distintos, aún desde la mera concepción ontológica: ahí donde algunos científicos podrían dar enfoques cuantitativos sobre una parte muy específica del problema a tratar, otros profesionales de, por ejemplo, la geografía social, la historia o la sociología podrían contextualizar desde un enfoque cultural, e incluso los filósofos podrían apuntar a la raíz misma tanto de conceptos como de problemáticas, advirtiendo la correlación que existe entre actores y los razonamientos tanto de actores como de los especialistas mismos en la materia. 
De tal forma el trabajo interdisciplinar se sabe integrador y holístico, pues aprovecha la fortaleza individual de cada sujeto, en su campo de especialidad particular, y la conjuga para ser un saber colectivo que tiene trazas de democracia. Hay otras formas sutiles en donde la interdisciplina también puede ayudar a profundizar en el conocimiento humano, por ejemplo, cuando la metodología particular de una ciencia se aplica, con las reservas hechas, en otra rama del conocimiento que hasta ese momento, no aceptaba tales aproximaciones. Un ejemplo lo tendríamos cuando, por ejemplo, aplicamos metodologías particulares de estadística y probabilidad a áreas de conocimiento como las humanidades. Los resultados pueden ser muy interesantes y brindar campos fecundos de trabajo hermenéutico tras el cotejo por parte de los especialistas. En el campo de la didáctica es importante señalar la ventaja de la transversalidad en toda actividad interdisciplinar, pues sucede que ante una problemática común pueden darse diversas soluciones disciplinares que enriquezcan la visión del alumnado y les demuestre que en realidad, hoy por hoy, nuestro mundo opera a través de equipos de trabajo integrados.
Hoy por hoy, la interdisciplinariedad es una característica necesaria también en la educación, toda vez que, a raíz de la globalización de finales del siglo pasado, el advenimiento de las sociedades de la información y en últimas fechas la pandemia por el COVID-19, evidenciaron que el ser humano no puede, de ninguna manera, limitarse a lo local y a lo regional. El siglo XXI es un siglo en donde el individuo irá teniendo conexión con el medio planetario, ya sea a través de acciones inconscientes o dirigidas, o bien a través de su reverberancia negativa o positiva. Para abrir el panorama hacia una identificación planetaria, propositiva y que enriquezca tanto a lo micro-colectivo como a lo que atañe al género humano, no hay mejor camino que la interdisciplina, pues es su uso frecuente, desde las aulas escolares hasta organismos paraestatales, internacionales o con acción polivalente a diversos niveles, que las propuestas de solución antes superadas por los costes o por la imposibilidad de visión pueden hacerse camino a través de nuevas formas de adquisición del metaconocimiento. Incluso podría decirse que las Sociedades de Información no pueden ser sin la interdisciplina y el diálogo abierto.
Sin embargo también sería bueno señalar que aún falta mucho trabajo por hacer para generar una adecuación amable en la conformación de estrategias y planes de estudio que sean armónicos con el pensamiento interdisciplinar. Desafortunadamente en nuestro país aún persiste la hegemonía de las estructuras cuadradas de pensamiento donde se promueve lo unilateral frente a lo polivalente y a lo polisémico. Atender estas problemáticas equivaldría a situar a la interdisciplinariedad en un escaparate especial, en donde el diálogo constructivo sea el fin último a perseguir y, por lo tanto, propiciaría la comunicación continua a través de nuevas formas de metalenguaje y de entendimiento. Sería, dicho de otra manera, entender que la interdisciplinariedad puede convertirse en una filosofía especial con una ética muy particular que abone por el progreso del conocimiento a partir de las diferencias y de los contrastes, situaciones que son (así lo ha sido y lo seguirá siendo pues condición sine qua non) enteramente humanas. 
REFERENCIAS Bell, R., Orozco, I., y Lema, B. (2022). Interdisciplinariedad, aproximación conceptual y algunas implicaciones para la educación inclusiva. Uniandes Episteme Revista Digital de Ciencia, Tecnología e Innovación, 9(1), 101-116.

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